Por: Maria Andrée Wer

Las mujeres han tenido un rol peculiar en la historia, ya que aunque muchas han tenido gran influencia y poder, no mucho se conoce de ellas. Tal es el caso de la reina egipcia de la 18 dinastía, Nefertiti. Conocida principalmente por el busto, descubierto por Ludwig Borchardt en 1901, que hoy yace en el museo de Berlín. Lo curioso es que hasta esa fecha no se sabía nada de ella ni de su esposo el faraón Akhenatón, fueron literalmente borrados de la historia egipcia tras haber sido tachados de herejes.
Los inicios de Nefertiti son ambiguos, no hay certeza de nada, hay quienes piensan que quizá fue una princesa hitita o hija del mismo faraón Amenhotep III, pero a teoría más aceptada es que era hija de Ay, el consejero real y se cree que nació alrededor del año 1370 a.C. Lo cierto es que al morir el faraón Amenhotep III, fue su segundo hijo quien ascendió al trono, junto a su joven esposa Nefertiti. Pero no son sus inicios lo que la destacan como una gran mujer, fue lo que hizo durante su reinado.
El faraón Akhenatón se conoce hoy en día como el precursor de una religión monoteísta. Cuenta la leyenda que el dios Atón se le apareció al faraón representado por los rayos del sol, y le dijo que debía venerarlo solamente a él. Fue por esa razón que los reyes cambiaron totalmente la religión y cultura egipcia, al castigar la veneración de cualquier otro dios, y al trasladar la capital del imperio a una nueva ciudad: Amarna. El traslado a Amarna significó grandes cambios para la vida egipcia, ya que Tebas y Menfis la grandes e importantes ciudades, quedaron prácticamente en el olvido.
Fue en esta ciudad en donde Nefertiti manifestó su poder, el cual se representó en dos ámbitos importantes: la religión y el arte. Cuando nació la nueva religión atoniana, Nefertiti fue nombrada sacerdotisa y representante del dios en a tierra, cosa que jamás había ocurrido antes. También surgieron diversos rezos y cantos alabando a la reina como la representación femenina de Atón.
A pesar de que el puesto religioso fue reflejo del poder de Nefertiti, fue en el arte en donde realmente se aprecia su status. El arte en general cambió mucho en la época amárnica ya que los reyes ya no eran representados en poses rígidas e innaturales sino que ahora se les veían en escenas naturales, espontáneas y hogareñas. Otra gran diferencia fue el cambio estético ya que eran común cambiarle la apariencia a la familia real para embellecerlos y que fueran recordados como seres hermosos y sublimes, en el arte amárnico lo faraones eran representados tal y como eran, mostrando sus defectos, que en ocasiones eran hasta exagerados, dando a los retratos un matiz caricaturesco.
Pero realmente lo más insólito para la era fue como era representada Nefertiti. Era común que la mujer, la reina, fuese dibujada más pequeña en tamaño que el Faraón, por que al fin y al cabo era el Faraón el importante. Con Nefertiti fue diferente, ella fue dibujada del mismo tamaño que su esposo, resaltando la igualdad de poder, y en total, la reina fue representada más veces que el Faraón. La reina también fue la primera mujer en tener una carroza y caballos propios y manejarlos por si misma, demostrando su independencia.
Quizá el indicio más significativo era el titulo real que tenía Nefertiti, ya que normalmente las esposas de los faraones eran conocidas como “la gran esposa real”, resaltando el hecho de ser esposas y nada más. En cambio Nefertiti se conocía como “la gran reina”, lo que la ponía en el mismo status que su esposo, el rey.
Aunque la reina Nefertiti fue la que manejó los asuntos políticos mientras que su esposo, un fanático religioso, se concentraba en castigar a los infieles, ella desapareció al año 14 del reinado de Akhenatón. No se sabe que pasó con ella, hay quienes dicen que ella se convirtió en el rey corregente Smenkharé, y se hizo pasar por hombre para formalizar su poder. También existe la teoría de que Nefertiti y Akhenatón se separaran y que la reina vivió en un palacio propio hasta su muerte.
Cuando acabó el reinado de Akhenatón la vieja religión se implantó borrando todo lo que la religión monoteísta traía consigo, incluyendo a los reyes. Aunque el olvido era el peor castigo para los egipcios, no es lo que ocurrió con Nefertiti, ya que sigue presente en diversas piezas de arte, y es un tema de estudio por su gran poder en una época cuando las mujeres no solían destacar.
Foto fue sacada de: http://cosmeticsurgerytoday.wordpress.com/2008/07/12/nefertiti-facelift-another-use-for-botox/