El periodismo es un género que está vinculado estrechamente a la persona que escribe y a su pensamiento individual, por eso no creo en la objetividad, porque cada cual desde su perspectiva, ve las cosas de una manera y las va enfocar conforme a esa visión.
Escribo esto, porque muchas veces como estudiante de periodismo, me encuentro con personas que tienden a decirme cómo debo escribir, todo totalmente saturado de reglas empíricas, como si el pensamiento humano fuera uniforme y el arte de escribir fuera una invención de una sola fórmula .
Con todo lo anterior, no me refiero a irrespetar las reglas ortográficas, y los juegos de palabras que se utilizan cuando se escribe, entre otras situaciones. Me refiero al estilo y al fondo.
Generalmente cuando ven a un estudiante que escribe diferente, no tratan de explotar su estilo, pensando que puede convertirse en precursor de algo toralmente nuevo, y que puede llegar a cambiar muchos aspectos de su oficio. Lo que se hace es encasillar, a tal punto, que la persona se llega a sentir decepcionada del don grande que tiene y se comienza amoldar a la manera de pensar de otro, sin darse cuenta que puede cambiarlo todo con su propio estilo.
Y es en este punto en donde voy a mencionar a un gran escritor guatemalteco: Rafael Arévalo Martínez Este hombre de letras jamás terminó sus estudios universitarios, más bien se convirtió en autodidacta y empezó a escribir, convirtiéndose posteriormente, en uno de los antecesores del realismo mágico. Cultivó la narrativa, la poesía y la lírica bajo la influencia del modernismo que derivó después hacia otras tendencias.
Este y otros casos son el vivo ejemplo de lo que digo, todas las personas somos diferentes y el hecho divino de serlo, es lo que nos hacer ser especiales y podernos desenvolver en diversas áreas.
Ahora bien, ¿a qué quiero llegar con esta kilométrica introducción? Simplemente a que no hay una manera de escribir periodismo, no hay una fórmula para hacerlo bien y no todos van a estar desacuerdo con las ideas plasmadas. No porque X o Y persona escriben en la prensa, significa que lo hagan bien, o que se haya entendido el mensaje, o que no haya sido tedioso y poco llamativo; y es esa diversidad en la prensa la que la hace interesante, la que hace a la gente identificarse con un columnista, acoplarse a un estilo: sea literario, directo, tendencioso o lo que fuere. Y es esa libertad de la persona de ser sí misma, la que ha hecho resurgir a grandes genios en la humanidad.
Hace unos años surgió una clase de periodismo llamado Periodismo Literario, que como dice la página de Escuela de Letras, ‘’se apropia de las técnicas literarias para hablar de la realidad, Y el periodista, a su vez, deja de ser un intermediario pretendidamente invisible y neutral entre la realidad y el lector, para convertirse en el instrumento humano del que el lector mismo se servirá para estar presente en la realidad y vivirla’’.
El periodista de hoy DEBE, dejar de ser un robot, una máquina que registra mecánicamente los hechos y se convierte en una prolongación de los sentidos: que escribe como se vive en los desiertos: sin agua y que transmite como se come en los hospitales: sin sal. Para convertirse en un mediador (dejando el mito de la objetividad) de la realidad…
Y retomando el tema del estudiante de periodismo, un estilo es la estructura de una mente, si es diferente explotémoslo no lo encasillemos.
Por Gabriela Grajeda.