Un hormiguero está compuesto por miles de millones de hormigas. Estas diminutas criaturas cuentan con un tacto increíble en sus antenas, las cuales ayudan a identificar a los miembros de su hormiguero, como también les son útiles al comunicar novedades y a recibir órdenes.
Las hormigas también cuentan con un sentido del olfato increíblemente desarrollado que junto a su extrema determinación logran conseguir el alimento de cada día.
Algunas especies de hormigas construyen sus colonias en los troncos de los arboles, otras doblan hojas y las mezclan con saliva para habitar el interior. Pero sin importar el estilo de hogar que decidan tener, su objetivo mayor es el de mantener una sociedad perfectamente organizada.
El sistema jerárquico de la sociedad hormiguera marca de sobremanera la organización de trabajos especializados y esto, ayuda a cumplir con todos los requisitos necesarios para satisfacer las necesidades de todos los miembros de la colonia y vivir de una manera eficiente y armoniosa.
Las hormigas se dividen en tres clases. Las más pequeñas y las que tienen a su cargo casi todo el peso del trabajo, tanto fuera como dentro de hormiguero son las obreras. Ellas están a cargo de cuidar y alimentar a la reina y a las crías, deben de agrandar, mantener y defender el hormiguero, como también abastecerlo de comida suficiente para toda la colonia.
Las hormigas soldado con su cabeza grande, tienen a su cargo triturar la comida con su fuerte mandíbula, para poder sacar mejor provecho de ella. Y como tercera división dentro de la colonia de hormigas, encontramos a las más grandes y quienes tienen la completa responsabilidad de llevar a cabo la sobrevivencia de la especie. La reina debe de estar en constante producción de huevos y los machos alados deben de estar contribuyendo con esta ardua tarea junto a las reinas.
Las hormigas tienen una serie de características especiales, que les ayudan a vivir en una sociedad ordenada. Al basar su instinto en la disciplina y el bien de la comunidad logran mantener un ritmo de vida en constante armonía y desarrollo.
¿Estaremos los guatemaltecos tan lejos de ser más como las hormigas? Pareciera ser que carecemos de una actitud determinante para lograr nuestros objetivos, parece que nunca logramos aprender la mecánica eficiente de trabajar en conjunto, a la vista simple, se podría decir que nunca hemos entendido el concepto de trabajar en equipo para alcanzar el bien común.
Somos un país pequeño, en el que se esconden magníficos secretos, secretos que aun no han sido descubiertos ni por extranjeros y mucho menos por nosotros mismos los “chapines”. Nuestra forma de operar está en proceso de cambio, pues el ver las generaciones futuras se va notando como cada uno va desarrollando una conciencia más profunda sobre el significado que tiene nuestro país, sobre la importancia que merece, y el respeto que se le debe de dar por ser el lugar que proporciona el techo, la ropa y el comer de cada día.
Cada día nos vamos dando cuenta de las tantas maneras diferentes de explotar nuestro potencial. Cada día hacemos escuchar más nuestras voces, y pareciera ser que cada día vamos definiendo el rol que jugamos dentro de nuestra sociedad.
La hormiga que hay en cada uno, se va despertando cada vez más. Nos vamos dando cuenta que juntos se puede alcanzar más que al caminar por caminos separados. Estamos entendiendo que la única manera de todos salir ganando es compartiendo un espíritu disciplinado, determinado y emprendedor para conseguir el bien común que a todos nos beneficia.
Las hormigas operan en silencio, se encuentra en un constante movimiento, y nunca dejan que nada les detenga ese ritmo incesante de respeto, desarrollo y unidad que las ayudas a conseguir lo que es mejor para ellas. De esta manera debemos de trabajar todos los guatemaltecos, debemos de dejar salir ese espíritu de disciplina y apoyo mutuo que en nosotros se esconde.
Debemos de perder el miedo, debemos confiar los unos en los otros, y debemos hacerlo silenciosamente, para que poco a poco sean más lo que se unan en esta ola inconsciente de alcanzar el bien común.