Supervivencia del más apto
Por Ximena García
El viernes por la tarde, agentes de la Policía Nacional Civil y Policía Municipal de Tránsito se enfrentaron en una pelea callejera en la zona 1 a raíz de un problema entre un agente de la PMT y un motorista. Cuando agentes de la PNC detuvieron al agente de la PMT por atropellar al motorista, los de la PMT se tornaron violentos para “liberar ” al detenido de la PMT.
Este altercado se puede tomar como un símil de cómo se encuentra nuestro país: en una constante lucha de poderes. En este caso, dos entes que tienen el trabajo de salvaguardar los intereses de los civiles, se ven afrontados por sus propios intereses. En vez de velar por la seguridad ciudadana se ven sumados a combatir por quién tiene la razón o el dominio.
La ilegitimidad del asunto proviene que los de la PMT creen que están impunes y pueden darse el lujo de cometer cualquier tipo de abuso a los civiles por portar “el chaleco verde”. Es sorprendente esta clase de conflictos que suceden en Guatemala comúnmente a raíz de conflictos entre agentes , que deberían ver más allá de su goce de poder y enfrentar la realidad. Cada puesto que conlleva poder también tiene obligaciones y ellos le deben rendir cuentas a alguien. Hemos visto este año como los conflictos entre civiles y agentes de la Policía de Tránsito se ha ido escalando hasta llegar al abuso físico.
Esta clase de conflictos son también comunes en todo ámbito de la política y gobierno. Es costumbre ver que los intereses de los ciudadanos son puestos en segunda plana y siempre presiden los intereses individuales. ¿Dónde quedamos nosotros, los ciudadanos que con nuestros impuestos estamos pagando el salario de estos “funcionarios públicos”?
Cuando los funcionarios ya sean gubernamentales, del Congreso, o agentes de la PMT se den cuenta que están para servirnos a nosotros, no a sus narices, veremos un cambio en Guatemala. Porque estas situaciones, lejos de encontrar un “ganador”, nos alejan más y todos resultamos siendo perjudicados.
El viernes por la tarde, agentes de la Policía Nacional Civil y Policía Municipal de Tránsito se enfrentaron en una pelea callejera en la zona 1 a raíz de un problema entre un agente de la PMT y un motorista. Cuando agentes de la PNC detuvieron al agente de la PMT por atropellar al motorista, los de la PMT se tornaron violentos para “liberar ” al detenido de la PMT.
Este altercado se puede tomar como un símil de cómo se encuentra nuestro país: en una constante lucha de poderes. En este caso, dos entes que tienen el trabajo de salvaguardar los intereses de los civiles, se ven afrontados por sus propios intereses. En vez de velar por la seguridad ciudadana se ven sumados a combatir por quién tiene la razón o el dominio.
La ilegitimidad del asunto proviene que los de la PMT creen que están impunes y pueden darse el lujo de cometer cualquier tipo de abuso a los civiles por portar “el chaleco verde”. Es sorprendente esta clase de conflictos que suceden en Guatemala comúnmente a raíz de conflictos entre agentes , que deberían ver más allá de su goce de poder y enfrentar la realidad. Cada puesto que conlleva poder también tiene obligaciones y ellos le deben rendir cuentas a alguien. Hemos visto este año como los conflictos entre civiles y agentes de la Policía de Tránsito se ha ido escalando hasta llegar al abuso físico.
Esta clase de conflictos son también comunes en todo ámbito de la política y gobierno. Es costumbre ver que los intereses de los ciudadanos son puestos en segunda plana y siempre presiden los intereses individuales. ¿Dónde quedamos nosotros, los ciudadanos que con nuestros impuestos estamos pagando el salario de estos “funcionarios públicos”?
Cuando los funcionarios ya sean gubernamentales, del Congreso, o agentes de la PMT se den cuenta que están para servirnos a nosotros, no a sus narices, veremos un cambio en Guatemala. Porque estas situaciones, lejos de encontrar un “ganador”, nos alejan más y todos resultamos siendo perjudicados.

